
Sus grandes ojos marrones oscuros expresan una mirada cálida y una sonrisa bien marcada con un toque de dulzura son parte de los rasgos más resaltantes de este personaje, quien a diario matiza el vaivén Cabimas- Maracaibo con un gran sentido del humor y amor por lo que hace.
En 1,73m se transporta un físico atractivo; blanco, cabello negro corto, robusto, con facciones europeas y cara de niño, eso es lo primero que puede percibirse de Marcel Rivero. Él es un joven de 18 años estudiante del tercer semestre de Arquitectura en La Universidad del Zulia, una carrera que ha robado su atención desde el día que puso un pie en esa facultad pequeña y descubierta, que lo ha hecho crecer desde muchas perspectivas, personal y profesionalmente, como ámbitos primarios.
Un cargado café negro es parte del ritual “a despertarse que son las siete” que lleva a cabo cada mañana antes de entrar a clases, acompañando, casi de forma obligada, al desayuno que él mismo se prepara en la madrugada. Así, listo para ir entrar al salón, comienza el diario corre corre; entre bostezos y participación en clases, en la zozobra cuando no culmina sus labores a tiempo, en apurarse al mediodía porque “me va a dejar la ruta”, ya que el chico es oriundo de la cuidad de Cabimas y estudia en Maracaibo.
Sencillez y buen sentido del humor se unen a un carácter detallista, extremadamente ordenado y perfeccionista, casi obligado en la personalidad de quienes deciden estudiar la misma carrera que él. Su forma de vestir varía según el día y el estado de ánimo; puede lucir unos días como el chico pavo de punta en blanco que llama la atención por donde va con ese look fresco y sobrio, como puede aparecer, en otras oportunidades, vestido con lo primero que encontró porque pasó la noche haciendo una maqueta y lo que menos le preocupa es lo que optó por colocarse.
Se inquieta con cada asignación universitaria, parte de su perspectiva perfeccionista lo orienta a ser siempre el mejor en todo y a realizar el trabajo dando el todo por el todo para obtener la mejor calificación, en la medida de lo posible.
En lo personal es un chico que se relaciona con mucha gente y a todos da un trato amistoso. Su madurez precoz lo ubica como alguien bien centrado en lo que hace y con solidez en pensamientos y metas, a corto y largo plazo. Es un romántico detallista a quien no se le olvida una fecha especial, en la que siempre busca una forma original de sorprender a la persona que involucre esa fecha. Su gran potencial, la creatividad; de la nada puede desencadenar un paquete productivo de ideas y soluciones para cualquier problema suscitado y tiene una facilidad enorme para dar palabras de aliento y entender cuando alguien atraviesa un momento difícil.
¿Quién diría que en esa apariencia de jovencito medio desubicado esconde a un hombre con valores de grandes cimientos y madurez enorme? Pues sólo aquellos que en verdad lo conocen y saben valorarlo, quienes reciben a diario su mano amiga y su visión a veces extremista pero de solución ante cualquier vicisitud, y quienes han compartido con él por lo menos una conversación, por muy pequeña que parezca pero que han entendido que existen, a esa edad, pocos modelos a seguir y él es uno de esos, modelo de admiración.



